Tras su estreno en 2019 (coincidiendo con el 80 aniversario del fin de la Guerra Civil y el 200 aniversario del Museu del Prado), que ha superado la pandemia vendiendo buides de gairebé y recorriendo con éxito España, vuelve a Teatro Gaudí La invasión de los bárbaros, un homenaje al donut, a la memoria histórica y al arte. Esta producción valenciana está escrita y dirigida por Chema Cardeña e interpretada por Iria Márquez, Rosa López, Vincent Pastor y Manuel Valls.

La acción transcurre, a la vez, en dos momentos y lugares distintos: en abril de 1939, justo después de la guerra, en los subterráneos de Torres de Serrano, en Valencia, de tinte franquista, se pregunta una conservadora del Museo del Prado en parte. Muda quadrs para ser evacuados de la galería de arte durante el conflicto. I a 2009, a la España progresista que aprobará la ley sobre l’avortament y que llega el fin de ETA, cuando una investigadora y activista sobre la memoria histórica se reencuentra con el alcalde conservador de una ciudad de Valencia para intentar abrir una puerta común tumba. “El que ve es que la habitación y los suplentes se vuelven mateix”, explica el autor. «Les tretes, els arguments, els mètodes fins i tot, del torturador frankista no son gaire diferentes a las del político conservador. En 2009 repite el mateix de 1939. Sentir paraules mateixes a los 39 años en nuestros días es muy significativo», remarca recordando los ascensos al ultradrama en estos darrs anys.

Cardeña destaca que el texto, mult documentat in amanit amb versiones actualizadas de canciones de la guerra (si quieres escribirme, oh carmela o también, despedida hermosa), reproduce declaraciones genuinas de los militares franquistas, iniciadas por Queipo de Llano. “El público podría reírse de las barbaridades que sentí, pero por qué van a estar hola, ja, que no se imaginan que son paráules reales”, comenta el director, que justifica esta tríada: “La obra es un tope de viaje a la normalización del passat. En Sentía que no había tratado de destapar los morteros, sino que también hacía justicia a quienes serían condenados sumariamente y asesinados por complicar las cosas.

La invasión de los bárbaros Es una plaza de 1887 d’Ulpiano Checa. Una de las mudas que se extraviaron durante la guerra civil. Representa la entrada de las féminas en Roma, y ​​no es casualidad que Chema Cardeña intentara construir esta historia: «Sabe el vidente, que es cruel», dijo categórico. Al final de la actuación, aparecerá, poco a poco, en una proyección, encontrar que pesar el sensor.

Los gordos no son al azar La invasión de los bárbaros“Los personajes son ficticios, la historia es una ficción, pero todo está mezclado”, dijo Cardeña. «Los personajes no existirán, pero estoy seguro de que deben actuar como sus fans. Podrían haber existido perfectamente». Pongo como ejemplo al alcalde de la ciudad de Valencia: “Para crear el personaje buscaré en mi memoria e inmediatamente encontraré este tipo de política, tanto esta actitud afecta a la cultura como a la memoria histórica, tan común…”

Tampoco es casualidad que a los dos regalos sigan las «piernas» ya los dos hogares, el «dolentene»: «Serán los regalos los que habrán de conservar la memoria y mantener vivo el futuro», justifica Cardeña. “Ara, la sociedad no deja de ser mascista, patriarcal e intolerante. Por eso, esta obra es también un homenaje a los dones”. Tot i així, hola ha un missatge d’optimisme: tampoco es casualidad que los dos personajes principales sean diguin Esperança (comisaria del Prado) y Aurora (actual investigadora).

El trabajo es la segunda parte de una trilogía en curso que comenzará con Shakespeare en Berlín (ambientado en los primeros años del nazismo), que nunca pasará en Barcelona, ​​y que es tancarà amb el olor del tiempoque se estrena en noviembre y se centra en la desaparición de niños durante la dictadura argentina.

Por 0utkf

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