Juan Barranco aún recuerda esa llamada que me hizo jess aguirreel entonces marido de la duquesa de Alba, donde le pidió invitaciones para poder presenciar la entrega de llaves de la ciudad de Madrid a la reina Isabel II en su única visita a España en 1988.

Estaban muy interesados ​​en asistir al acto en el salón de plenos de la Plaza de la Villa, ya mí me parecía normal que fueran. todo el mundo La duquesa de Alba saludó a la reina Isabel II. Entonces los duques invitaron a mi mujer y a Yama a cenar al Palacio de Liria para agradecernos la ayuda, declara el exalcalde de Madrid en conversación telefónica con este diario.

el monarca británico aterrizó en el aeropuerto de Barajas en octubre de 1988 junto a su marido, Felipe de Edimburgo, en un histórico viaje oficial en el que recorrió Madrid, Sevilla, Mallorca y Barcelonadonde quedó fascinada con Cobi, la mascota olímpica.

Los cronistas de la época describen en su momento a Isabel II como a partir deque se atribuyó a una gripe que padeció durante el viaje.

Barranco es ahora, 34 años después, recordándolo con constancia en el Ayuntamiento nada se salió del guión y que todo se regía por la rigidez de las normas británicas: Era muy correcta con toda la pompa del protocolo británico. Nada que ver con el rey Juan Carlos, que fue mucho más abierto y cordial. Todo era muy oficial y sofocante.

El exalcalde socialista de Madrid entre 1986 y 1989 recuerda que Felipe de Edimburgo estaba al tanto de todo y que no se limitaba a ocupar un segundo plano. Era un hombre muy atractivo y un poco pesado, revela.

También cuenta que su esposa Esther se rebeló contra el estricto protocolo británico: Le pidieron que usara un sombrero ante la reina Isabel II, pero mi esposa se negó. Dijo que si la reina Sofía no hubiera llevado sombrero, tampoco lo habría hecho..

un horario ocupado

Durante estos tres intensos días en la capital, la Reina de Inglaterra ha tenido una agenda muy apretada de encuentros y visitas Palacio de la Zarzuela, Monasterio del Escorial, el Museo del Prado -donde tuvo como guía a Jorge Semprán-, la Universidad Complutense, el Ayuntamiento y el Congreso. También asistió a una cena de gala ofrecida por los Reyes de España en el Palacio Real, a la que asistieron más de un centenar de dignatarios, entre ellos la Duquesa de Alba.

La Reina visita el Escorial.
La Reina visita el Escorial.EM

José Luis García Millán es otro de los pocos testigos de primera mano que quedan con vida de aquel viaje. Otros como el ex rector de la Universidad Complutense gustavo villapalos; el expresidente del congreso Flix Pons; ya están muertos el excanciller Francisco Fernández Ordez o el prior del monasterio de San Lorenzo del Escorial Gonzalo Díaz.

García era alcalde de San Lorenzo del Escorial ese año y fue el encargado de recibir a la reina durante su recorrido por el emblemático monasterio madrileño. Esta cita del monarca británico fue un símbolo de la época, ya que monumento mandado construir por Felipe IIel rey que en 1588 intentó invadir Inglaterra con la invencible Armada para destronar a Isabel I.

Por tanto, fue una visita memorable, tanto por sus implicaciones históricas como por el clima que la rodeaba. En ese encuentro la Reina de Inglaterra y los Reyes de España enterraron siglos de historia y de desconfianza mutua entre españoles y británicos.

El viaje estuvo plagado de anécdotas, como recuerda García Millán, quien fue el encargado de entregar la medalla de honor de San Lorenzo del Escorial al monarca. Se suponía que el traductor de la trama era el embajador británico en España, pero al final El rey Juan Carlos fue quien empezó a traducir, explica el exalcalde socialista. Como muestra del ambiente distendido que reinó durante el acto, fue Don Juan Carlos quien condujo el coche que les llevó al Escorial, mientras que la Reina Isabel II fue la copiloto.

Allí el alcalde de El Escorial estuvo a punto de entregarle el bastón de mando a don Juan Carlos, como dicta el protocolo, pero espetó: ¿Qué les parece si se lo damos a ella? Así que le di el bastón al rey Juan Carlos, quien me lo devolvió y se lo di a la reina. Al día siguiente, algunos medios dijeron que estaba equivocado, pero no era cierto. El bastón de mando se entrega al jefe del Estado español, no a los británicos, dice.

Otra de las anécdotas que recuerda el exconcejal es que la reina se le cayeron las gafas cuando visitó las estancias de Felipe II en El Escorial. Inmediatamente todos nos agachamos para recogerlos, pero ella fue más rápida y los tomó primero, declara con una sonrisa.

La soberana quedó fascinada con el monasterio de El Escorial, al que calificó de increíble, en particular al son del órgano de la Real Basílica y por las obras de El Greco, que le llamaron la atención por su forma de utilizar el color, según cuentan las crónicas del momento.

El Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial elaboró ​​un detallado documento para justificar la concesión de la Medalla de Honor a la Soberanía: Si una ciudad pudiera ser especialmente antipática con la reina Isabel II, entendemos que el Real Sitio se llevaría la palma. En ningún solar de España se ha condensado en épocas anteriores y por metro cuadrado más hostilidad a Inglaterra que en San Lorenzo del EscorialLee el texto.

La medalla de honor otorgada a la Reina.
La medalla de honor otorgada a la Reina.

El Consistorio destacó que la visita de la Reina fue un gesto de concordia que podría eliminar para siempre la piedra que ha impedido durante siglos el camino recto y claro entre Madrid y Londres. Cuando el antiguo obstáculo desaparezca y ambos pueblos se abracen, el actual viaje de la Reina de Gran Bretaña a España será considerado la primera piedra de una amistad angloespañola firme y última como el granito, indicó.

En el viaje, la Reina también tuvo tiempo de tomar el té con su otro tío, el Conde de Barcelona, ​​padre del Rey Juan Carlos, en su casa de Puerta de Hierro. No olvidemos que las dos familias están emparentadas y que el rey Felipe VI se refirió al monarca como tía Lilibeth.

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