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Los peruanos y el colmenareo dejan sobre sus hombros, sus logros notables alimentados por el espíritu generoso de la época; Talavante, fantasmal, queda un toro vivo; eyaculación de más calidad que la potencia y excitación de victoriano del río

Y Madrid fue una fiesta: Roca Rey y Francisco de Manuel, por la Puerta Grande
EFE

El toreo latinoamericano respondió al espíritu de la fecha y terminó con Roca Rey y Francisco de Manuel en una doble Puerta Grande, sus notables actuaciones alimentadas por la exaltación de cuando Madrid es una fiesta. A pesar de tener mucho contenido, la caja siempre premiaba un grado por encima de lo que debería. Talavante protagonizó el romance triste de los vencidos. Y todo por un toreo de Victoriano del Río que, lejos de la bravura de tensión, potencia y latigazos de otras ocasiones en esta su gran temporada, derrochó calidad y estuvo bien -inolvidable Espiguita-, incluso con manchas de devoluciones.

Para Tres toros tuvieron que parar a Roca Rey para que el destino pusiera en su camino a Jaceno, el segundo sombrero de Victoriano del Ro. Su ejecución explicaba la razón de su cargo, sus antecedentes lo desafiaban todo. Desde su alta estatura, con su apariencia de bisonte, cuello esférico y cañón de 615 kilogramos, ¿cómo podía humillarse de esa manera? Ya colocó su cuchara boca abajo en el primer lanzamiento de RR, que pronto la sintió en los vuelos.

La plantilla, cansada de protestar por los débiles toros vueltos -titular acotado y carente de remate-, no se percató del trenzado de su bravura cargada. Y sólo se movió cuando le metió en banderillas a Chip en su interior y Alejandro Talavante, mal colocado, quedó aturdido sin traspasar la valla. jaceno Siguió prometiendo la tierra fértil del Valle de Josafat en el manto de Antonio Chacán, a falta de una mayor celeridad que también acusaría después.

El astro peruano lo vio muy claro y por eso se había esmerado tanto en su cuidado y por eso apostó a tumba abierta. El prólogo de la estatua de los países intercambiados incendió Madrid, uno formidable lo llevó adelante en las resoluciones a continuación. Por donde lo hizo el toro (como si estuviera planeando). Apenas se encendió la mecha, las voces de los disidentes se intensificaron ante la posibilidad de la victoria. La verdad es que Roca Rey sacó el toro de los medios, encajó y crió de maravilla, siempre muy recogido. Un grupo frondoso -de cinco manos derechas y el pecho- pone el tope de la ligazón. Que no siempre pasó desde entonces: el toro se quedó fuera y llegó tarde. Terminó otra gran ronda, dividida en dos. Pero destaca el punto tardío del toro, que estaba descolocado. Por la izquierda, el peruano alcanzó momentos de extraordinaria profundidad. Hasta que el ataque amainó y su inteligente cabeza sacó los recursos de la espada y varias escenificaciones de coraje, el palo con el que volvería a estremecer al mundo: los bernadines con un trágico, inverosímil ataque, capturaron el corazón de la plaza. Una estocada a la pelota encendió el entusiasmo y superó el límite del oído. El cuadro cedió al otro con cierta laxitud de criterio.

Roca Rey no pudo ni pasearlos, lesionado en un tendón de la mano. No volvería de la enfermería hasta la lidia del quinto toro, cuando ya se había hecho el viaje y toreado Francisco de Manuel y Alejandro Talavante había dejado vivo al cuarto con insultante letargo.

A De Manuel, que tenía una oreja (en el borde) de toro bueno con las puntas partidas, lo hundió Dios con una quinta superior. De dibujo perfecto y el espíritu supercaliforst de lo sublime. Esa forma de acurrucarse pequeño pico romper el tiempo. La velocidad con la que presiono la carga FdM trepó por las líneas como un calambre. Por una y otra parte, se cubrió, haciendo la línea curva de la belleza que no delata su cintura. rugió la multitud enloquecida. Enterró un jab, esta vez en el lugar, enorme. El asunto ahora era para un oído real. ¡Pero eran dos! Otra puerta grande, puerta grande doble. Madrid era una fiesta. El torero aplaudió pequeño pico en su drag, feliz por el premio, desbordante de gratitud al vasto grupo de Victoriano del Ro. Qué año has tenido. Tauromaquia, remates varios y actuación, en las antípodas de la valentía de la tensión, el poder y el poder, desperdicié mucha calidad. El que también dio, incoherentemente y sin ritmo, el último por la pitón izquierda. Roca Rey cimentó la matanza natural, convirtiéndose finalmente en el toro más pequeño de lo que apuntaba. Y bastante complicado por la derecha. RR no atacó ahora con fe con la espada.

Talavante, en su quinta aparición en Madrid, fue como volver a despedirnos cuando llegamos al hotel. Es un fantasma de su pasado, desaparecido. De alguna manera recordé haber escuchado los tres comerciales de José Tomás con Adolfs en 2001: el toro en celo, con la muerte tapada, y las batallas incesantes entre la impotencia y el letargo. Mucho sin malicia y poco poder para ir de otra manera.

Alrededor de las 8:00 p. m.Roca Rey y Francisco de Manuel se balancearon por la Puerta Grande entre los mismos vítores a España, el espíritu de la herencia latinoamericana.

Monumento a las ventas. Miércoles 12 de octubre de 2022. Corrida Hispana. Fuera de suscripción. Lleno de «sin boletos». Toros de Victoriano del Río, todos cinqueos excepto 1, el primero de los dos sombreros del mismo fierro (2 bis y 2 ter); de varias formas y diseños; extraordinario a las 5; notable en 2 ter; muy bien los 3 mismos reventaron; manejables 1 y 4, bajo consumo.

Alejandro Talavante, de burdeos y dorado. Resultado separado (silencio); en el cuarto pinchazo, estuco defectuoso, seis medulas y tres avisos (ira).

Roca Rey, sangre de toro y oro. Gran resultado. Advertencia (dos oídos). En el sexto, dos pinchazos y estocadas (silencio).

Francisco de Manuel, en blanco y oro. Estocada muy trasera (oreja). En el quinto, estocada (dos orejas). Salí hombro con hombro con Roca Rey.

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